¿LA FUNCIÓN LABORAL DEPENDE DE LA PERSONALIDAD?

25.04.2018

Para el psicoanálisis no existe la personalidad como algo fijado, dado desde el nacimiento. Son las posiciones psíquicas que uno ocupa ante esos pilares, esas verdades humanas que vienen dadas por los significantes que uno adquiere en su desarrollo psicosexual: padre, madre, hombre y mujer. Estos pilares van a ser los que van a estar como base en nuestras relaciones posteriores.

Cuando estamos hablando de empresa y relaciones organizacionales, no hay características de la personalidad que hagan a uno encajar con el perfil, o con esa función determinada. Digamos que hay estar en la función o no estar. Cuando hay problemas en la gestión y dudas en el lugar que uno ocupa tienen que ver con cuestiones de fondo que sobredeterminan. Así, los despistes, olvidos en citas de trabajo, etc., no es porque esa persona es "así" sino porque tiene problemas con el desempeño de la función, reflejan algo que está más allá de lo que vemos aparentemente. Sabemos desde el Psicoanálisis que corresponden a deseos inconscientes realizados de manera disfrazada. Para el inconsciente no hay error, siempre hay acierto. Hay deseos inconscientes que se realizan a través de esa acción, de manera disfrazada. Son actos psíquicos llenos de sentido.

Ejemplo

Persona con un puesto de funcionario director de un área. Tenía fama de ser alguien muy despistado, de tener que ir detrás de él constantemente para cerrar una cita, para hablarle. Aunque había descontento en general, se decía de él que es que era muy despistado pero luego "era buena gente".

Había ciertas contradicciones, porque en las reuniones criticaba duramente a quien no realizaba lo acordado, lo que se exigía y a la vez que alentaba hacía el trabajo. Pareciera que trabajaba para la institución, pero a la hora de la verdad, la gente no podía realizar lo que exigía porque o bien no se presentaba, o alegaba otra cita importante y no daba facilidades o alternativas para que se llevara a cabo. El malestar se generaba entre los trabajadores y se lo tomaban como algo dirigido a su persona.

No se le podía echar del puesto porque era funcionario, así que había que "aguantarse" con él.

En las entrevistas se vio que el puesto que ocupaba él anteriormente había sido ocupado por su ex-mujer. A él lo habían trasladado a ese lugar justamente, el puesto que ocupaba ella. Tras un periodo de trabajo individual y con el equipo de trabajo, se fueron transformando esos actos que eran atentados contra el puesto que ocupaba, metáfora de atentar contra ella, su ex-mujer, en un complejo proceso de identificación. Había afectos reprimidos no elaborados tras la separación, que pudo llevarlos a cabo con la labor del psicoanalista.