¿Cuándo despedir a un trabajador?

21.06.2017

Ser un líder también conlleva tomar decisiones y hacerse cargo de situaciones que no son plato de buen gusto. Los afectos no son buenos consejeros porque, de alguna manera, engañan y distorsionan una realidad empresarial que ha de ir más allá de lo afectivo. Un líder debe saber escuchar, no sólo lo que dicen las palabras, sino lo que se dicen entre ellas. Es decir, los lapsus, los olvidos, errores, actos fallidos ...son elementos esenciales a tener en cuenta en esa escucha porque hablan de cuestiones que van más allá de lo aparente. Digamos que esos elementos son lo latente, lo "verdadero".

Cuando un trabajador no cumple con las tareas propias de su puesto de trabajo, comete muchos errores graves reiterados, es más que probable que haya deseos inconscientes del trabajador en contra de la empresa. No se puede anteponer el bien del trabajador al de los demás trabajadores que, por un lado ha demostrado reiteradamnete su incapacidad, falta de ganas, ineptitud, etc.

Forma parte de la ideología pensar que una persona así no tiene madera de líder, que es demasiado sensible y que para ser líder hay que ser una persona fría y calculadora. Si la empresa va bien, se podrá generar más trabajo para otras personas. Es responsabilidad del líder mirar por el bienestar de las personas, no de una sola. Por eso, que cuando uno quiere ser más bueno de lo que la ocasión lo requiere, comete una maldad.

Los afectos no tienen que interceder en la función del líder. Estar "afectado" por una situación como el despido de un trabajador que ha construido él mismo, hay que sospechar que ha tocado una tecla emocional propia, que por el mecanismo de la identificación "salta" y corresponde más a uno mismo que al otro. Ponerse en el lugar del otro, en esta ocasión, es identificarse con la otra persona, en algo que le ha recordado a él mismo y está tratando la situacióna través de algún fantasma emocional propio o familar. Si abandona su silla (su lugar como líder), la pierde. 

Alguien tiene que hacerse cargo de ello. El coach psicoanalítico permite no sólo poder ver las situaciones de una manera mucho más realista y darse cuenta de esos elementos que van más allá de lo aparente, sino permitir desarrollar la función sin verse tan afectado ni culpable. Desarrollaremos su lado más humano y justo, sin renunciar al éxito y a la competitividad. Hay una transformación a corto, medio y largo plazo real y duradera. Vamos al fondo de la cuestión.


CASO

Un empresario a cargo de más de 500 trabajadores. Un mando intermedio, le insta a elaborar el despido de uno de sus comerciales, el comercial que lleva más de quince años en la empresa, ha padecido durante los últimos tres años de una situación difícil en el ámbito familiar, donde su esposa tras una enfermedad devastadora, falleció el año pasado. La empresa se hizo cargo de su tratamiento, de facilitarle días libres, vacaciones,para poder atender también esa situación. Tras una baja por depresión, se reincorpora al trabajo. Comenzaron a sospechar que se aprovechaba de su situación, viendo cómo utilizaba el coche de la empresa para realizar viajes los fines de semana, con el consecuente gasto para la misma, cómo había días que informaba que estaba en un lugar con un cliente, y descubrían que no era cierto, etc. Su rendimiento dejaba mucho que desear.

El empresario se veía afectado por esta situación, que aunque parecía que la decisión más adecuada era el despido, llamó al empleado para ver qué podía hacer por él, se había identificado con su empleado. Esa situación hablaba de la relación que tenía con un familiar, una persona con la que él había hecho de "padre", dado que su madre enviudó y él era el mayor de sus hermanos. No olvidemos que un jefe también es una figura de autoridad, un subrrogado del padre. Resulta que su familiar también estaba padeciendo de un trastorno depresivo grave y había sido una persona que había aportado grandes disgustos a él y a su familia en el ámbito económico y en las relaciones.

Siempre hay algo que se ha deseado, pensado fantaseado de manera inconsciente (en relación a cuestiones de odio, envidia, celos, deseos prohibidos...) sin que sepamos de ello, tan sólo por sus efectos.

Trabajamos estos aspectos inconscientes que estaban repercutiendo negativamente en la empresa y le ayudamos a despegarse de esa identificación transferencial con su trabajador, pudiendo desprenderse de sus afectos y tomar la decisión adecuada.