No me valoran en el trabajo

20.12.2019

Coaching psicoanalítico. Desarrolla tu inteligencia inconsciente. Mejorar la productividad en el trabajo.
Coaching psicoanalítico. Desarrolla tu inteligencia inconsciente. Mejorar la productividad en el trabajo.

Aparte de un contrato económico, en la función laboral también hay un contrato afectivo. Es decir, no somos máquinas y, dependiendo de la habilidad para gestionar la afectividad que se despliega en las relaciones y con el propio yo, se puede disponer de esa fuente de energía para encauzarla en el trabajo. Se denomina sublimación a dicho proceso, donde la energía psíquica, la libido, se orienta hacia un fin muy alejado de satisfacciones más inmediatas y sexuales. Cuando hablamos de sexualidad laboral nos referimos a toda esa afectividad infantil reprimida y disposiciones del orden de satisfacción inmediata, que causan grandes distorsiones en la inteligencia de las personas. Las resistencias sentimentales, nos indica Sigmund Freud, hacen conducir de maneras tan poco inteligentes al personal laboral, que incluso hasta los argumentos más lógicos se convierten en impotentes contra los intereses afectivos.

Más allá de lo que realmente acontezca en esa realidad empresarial, vemos cómo la valoración en el trabajo ahonda sus raíces en lo edípico. Es importante atender a las necesidades afectivas de los equipos de trabajo porque en las relaciones que se forjan pueden haber daños colaterales si no se tienen en cuenta estos factores, que repercuten seriamente en los objetivos y el despliegue laboral. Un mando intermedio o superior que no atiende a los aspectos afectivos está perdiendo una fuente de energía inestimable. Es más, pueden llegar a generarse fisuras que conllevan a grandes pérdidas económicas y fuga de capital humano.

No hay mayor medicamento que unas palabras bondadosas, nos señalaba Sigmund Freud. A veces, una palabra de aliento, un espacio donde esa persona pueda sentirse escuchado, "supura" muchas emociones enquistadas y permite elaborar la emotividad. Cuando se ponen en palabras los sentimientos, pueden ser otra cosa, además se sale de ese diálogo interno que produce en la fantasía situaciones de demanda y de derribo hacia la figura de los superiores.

Cuando alguien no se siente valorado tiene que ver con el menosprecio, con no sentir que recibe de sus superiores lo que cree que se merece (es una demanda amorosa) y lamenta tener que compartirlo con sus compañeros, al igual que acontece de manera directa o solapada en el núcleo familiar con los hermanos y hermanas. Siente que no recibe el pleno amor de su superior (en correlación con la figura paterna) yque su propio afecto no es plenamente retribuido, desahogándose en la idea de que no le valoran como persona, y por ende, como trabajador. Es necesario indicar que el "sentir" encubre todo un entramado de afectos edípicos que muestran actitudes infantiles frente a sitauciones labores, como si se pusieran en juego afectividades que no corresponden con el escenario actual.

Es muy importante elaborar estas cuestiones a través de un training psicoanalítico, porque podemos caer en la apariencia. Recordemos que esas raíces generan la situación actual y van a aprovechar cualquier resquicio de la actualidad para justificar esas respuestas. La cuestión no es que esa afectividad acontezca, sino hacer de ella una realidad, prolongarla en el tiempo y no diluirla, sino padecer de ella, arrastrando con ello el buen clima laboral. Detectar y solucionar a tiempo estas posiciones infantiles permiten no destruir y utilizar esa energía para trabajar en una misma dirección, no con fuerzas encontradas afectivas que consumen un gran gasto de energía y no van en ninguna parte.

SUPERVISIÓN EN UNA TIENDA DE MODA

Establecimiento con cinco empleadas donde una de ellas lleva trabajando en la plantilla desde hace más de diez años. En los últimos meses ha tenido que darse de baja laboral de forma intermitente por problemas en la espalda, infecciones, y otros trastornos que le imposibilitan permanecer en el puesto de trabajo. Su jefa comenta que trabaja muy bien y que incluso es el motor del establecimiento, ya que lleva bastante clientela y fideliza a la misma. Comenta que van a ampliar el negocio, abriendo otra sucursal en otro barrio de la ciudad. Una de sus hijas (tiene dos) va a trabajar en él como encargada y necesita llevarse algo del personal del establecimiento primero para el funcionamiento de la nueva tienda.

La jefa comenta que hay un ambiente enrarecido desde que se indicó trasladarse a las personas que ella consideró oportunas a la otra sucursal, sobre todo por parte de la empleada en cuestión. Se muestra muy sensible e irascible. Ante esto, su jefa le ha señalado los celos hacia sus compañeras. No sabe cómo sobrellevar la situación, porque, aunque le ha concedido una reducción de la jornada laboral a petición suya, indica que últimamente es difícil trabajar con ella, que acate las normas y que se establezca la buena relación que siempre han mantenido. No quiere echarla porque es una de sus mejores trabajadoras, pero no entiende qué pasa ni sabe cómo abordar la situación.

Se hizo un estudio de la misma y se detectó que se propiciaba un ambiente enrarecido porque los detalles que se hacían a unas trabajadoras y a otras eran puestos en circulación en forma de rumores y chismorreos. En una ocasión, una de las empleadas estuvo de baja maternal y otra de ellas tuvo que doblar turnos y hacerse cargo de más responsabilidades. Llevaba poco tiempo y, la jefa, en consideración por su buen trabajo, le dio un incentivo. La empleada con la que ahora presenta el conflicto, se enteró de esta circunstancia y, desde entonces se queja de que no se siente valorada por su jefa. Comenta que ella también ha hecho muchos "favores" a la empresa y nunca se ha visto recompensada como la nueva.

Comenzó a mostrarse muy frágil emocionalmente, de forma que, en ciertos momentos, se derrumbaba y se mostraba irascible. Ella señalaba una y otra vez la poca valoración que recibía, e indicaba que había dejado su primer trabajo para estar en esa empresa, y que seguro que en otro lugar la valorarían más. Comenzó a tejer fantasías donde el pasado ilusiorio y el futuro se entremezclaban, colocándose en una situación de menosprecio.

Ahondamos a través de algunas sesiones en su historia personal. Venía de una familia donde ella era la mayor con respecto a su hermano. Este nació con una enfermedad congénita, conllevándole numerosos problemas de salud. Indica que su madre siempre tuvo que darle más atención a él y que había caído en depresión más o menos con la edad que ella tenía ahora. Indica que su niñez y juventud siempre habían girado en torno a este hermano, defendiéndole por las burlas que presentaba por su aspecto físico muy diferente a los niños de su edad.

Siempre había estado en continua preocupación e indica que ha sido una situación que han tenido que vivirla así, y que comprendía a sus padres, que se volcaran con la situación de su hermano. Ella tenía una hija y un hijo de edades de nueve y doce años y manejaba sus dudas acerca de si dejarlos en casa de los padres por la carga que les podía suponer. También decía que eran muy atentos con sus hijos...y con ella no tanto. A través de las sesiones pudo elaborar la ambivalencia afectiva hacia la figura de su madre encarnada ahora en la historia con su jefa, que hundía sus raíces en afectos edípicos reprimidos de hostilidad, celos y envidia. El no sentirse valorada ahora correspondía en realidad a ese no sentirse valorada en el pasado, que nunca pudo pronunciar porque su moral la reprimía fuertemente, haciéndole sentir culpable por sus fantasías y deseos inconscientes de hostilidad. Puedo pronunciar ciertas frases y recibir alguna intepretación de su realidad interna que la liberaron: Su semblante se transformó y, los ataques de pánico que le sobrevenían comenzaron a desaparecer.

Comenzó también a no padecer de lo sentimental y a organizar su vida de una forma más adecuada a sus deseos y necesidades. Podría sino estar repitiendo una estela familar parecida en las disposiciones afectivas y de sufrimiento, que le conllevaba a escenificarlo en su actualidad laboral también, con los mismo actores pero en un escenario diferente.

Pudieron resolverse y limarse las situaciones afectivas, produciéndose un acercamiento y un adecuado posicionamiento en las relaciones laborales.



Laura López, Psicoanalista Grupo Cero